¿Por qué hablar del duelo ?

¿Por qué hablar del duelo?

Porque es algo por lo que todo el mundo ha pasado o pasará. Es algo universal y, de una manera o de otra, las personas acabamos resolviendo sin mayor problema. Sin embargo, a veces la sociedad, con sus creencias establecidas o incluso las personas cercanas en un intento incompetente de ayuda, pueden dificultar este proceso.

El duelo como proceso normativo.

También llamado Duelo No Complicado o Duelo no patológico, conlleva a un amplio repertorio de emociones, conductas, ideas y somatizaciones; hacemos breve repaso de dichas respuestas para normalizarlas: 

  1. Emociones: Tristeza (Diferente a un trastorno depresivo), ira, frustración, culpa y remordimientos, ansiedad, sentimiento de soledad, fatiga, desamparo, añoranza, insensibilidad (bloqueo), etc.
  2. Sensaciones físicas: Vacío en el estomago, opresión en el pecho y cuello , hipersensibilidad al ruido, falta de aire, sensación de irrealidad, debilidad muscular, sequedad bucal, etc.
  3. Cogniciones : Normales en primeras etapas de duelo, si se prolongan en el tiempo pueden desembocar en trastornos de ansiedad o depresión: Incredibilidad (negación del hecho), confusión, preocupación por la persona perdida (cómo falleció ), sensación de presencia de la persona fallecida (observación), incluso alguna alucinación pasajera y no recurrente sobre el fallecido, en las primeras semanas. 

4. Conductas: En fases avanzadas del duelo pueden evidenciar un duelo complicado, pero en fases iniciales puede darse trastorno del sueño, trastornos de la alimentación, retraimiento social, sueños o pesadillas con el fallecido, evitación de lugares que recuerden a la persona perdida, respuesta instintiva de llamar en voz alta, suspiros, hiperactividad y agitación, llanto, atesoramiento de objetos relacionados con la persona, etc. 

5. Duración: No hay consenso en este aspecto, aunque la mayoría de autores  consideran que lo normal es hasta el primer aniversario de la perdida y sin embargo otros hablan de hasta 5 años. Se puede decir que no hay un tiempo establecido y dependerá de aspectos personales de cada superviviente y su relación con la persona perdida.  

6. Diagnóstico diferencial :  En muchas conductas consideradas normales del duelo hay posible sintomatología de un trastorno depresivo. Incluso algunas veces desgraciadamente duelo y depresión tienen una relación causal transformándose la primera en la segunda (Klerman G. 1977).  Pero podríamos resumir algunos aspectos diferenciales en que no se da una perdida de la autoestima del superviviente, no hay una imagen negativa de la persona. Si se dan sentimientos de ira, estos tampoco van dirigidos a uno mismo, los sentimientos de vacío, se proyectan igualmente sobre el mundo. 

El duelo complicado. 

El duelo complicado ha tenido diversas etiquetas: Duelo patológico, no resuelto, complicado, retrasado, crónico o exagerado. La APA hace referencia a las reacciones anormales de duelo como duelo complicado.

¿Cuál es el interés de reconocerlo ? Si bien el cliente/consultante viene con una queja relacionada con el duelo y marca su demanda de ayuda y cambio en ese sentido, puede quejarse de algún problema sin ser consciente de que su problema provenga de un duelo no resuelto. 

Horowitz y otros, en 1980, caracterizan el duelo complicado como la intensificación de este, hasta un punto en que la persona se siente abrumada, recurre a conductas inadaptadas o se queda estancada este estado sin que el proceso del duelo avance hacia su resolución, pasando el primer aniversario del fallecimiento.

Otros autores proponen tener en cuenta los criterios diagnósticos del trastorno por duelo prolongado, propuestos por la Asociación Americana de Psicología para ayudar a detectar un duelo complicado, que incluye sintomatología como pensamientos intrusivos acerca de la persona fallecida, añoranza intensa, etc. En cualquier caso, estos síntomas causan un malestar clínicamente significativo o un importante deterioro de la vida social, laboral u otras actividades significativas (Ej. responsabilidades domésticas) de la persona en duelo. Además hay que tener en cuenta que la duración de dicho malestar es superior al año.

Lazare (1979), propone algunas señales que nos pueden alertar de que el duelo está sin resolver, como que el superviviente no puede hablar del fallecido sin sentir dolor muy intenso. Aún habiendo pasado tiempo desde el fallecimiento la tristeza vivida como si fuera reciente. Sucesos relativamente poco importantes desencadenan una respuesta emocional intensa. Negación a desprenderse de objetos del fallecido. Conservación del entorno del fallecido sin modificar. Extremo contrario también hay que valorarlo, como desprenderse de todo inmediatamente después del fallecimiento. Compartir la sintomatología clínica que el fallecido presentaba antes de morir, en momentos concretos. En aniversario de muerte, en vacaciones, al cumplir la misma edad que el fallecido al morir, etc. Cambios radicales en su vida, pierden contacto con círculo cercano, citan actividades asociadas al fallecido. Depresión. Compulsión a imitar al fallecido, sin voluntad consciente o capacidad real para alcanzarlo. Adopción de rasgos de personalidad del fallecido. Impulsos autodestructivos. Tristeza inexplicable en épocas concretas. Fobia a la enfermedad o a la muerte, etc. 

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